martes, 7 de enero de 2014

Barcelona regala sus 15 mejores aparcamientos a la empresa privada

El Ayuntamiento de Barcelona se plantea privatizar 15 aparcamientos subterráneos municipales sin haber hecho públicos los datos económicos en los que se sustenta la operación. No ha facilitado información alguna sobre la cuenta de explotación de esos equipamientos –que debería ser pública– y ha negado a la secretaría de organización de Transportes de UGT el estudio de valoración de dicha operación. Los servicios jurídicos de este sindicato se plantean llevar el tema ante los tribunales para que sean los jueces quienes fallen si el ayuntamiento tiene la obligación legal de  facilitar esos datos.

El acceso a esa información debería explicar y justificar los criterios del supuesto interés público que motiva la creación de la empresa mixta que, en el plazo de un año y previo concurso de licitación, gestionará 26 aparcamientos subterráneos del centro de la ciudad, 15 de ellos hasta ahora pertenecientes a la empresa pública Barcelona Serveis Municipals (BSM), y los 11 restantes controlados en régimen de concesión por SABA y Vinci, ambos grupos privados.




El único documento hecho público hasta ahora es la memoria justificativa del cambio de gestión, un texto que relaciona los aparcamientos que pasarán a la nueva empresa, pero sin datos económicos de ningún tipo. El comité de empresa de BSM y los sindicatos UGT y CCOO han rechazado la operación que consideran innecesaria y perjudicial para los intereses de la ciudad, dejará la movilidad del centro de Barcelona en manos privadas y beneficiará de nuevo a las grandes empresas concesionarias y entidades financieras como SABA, Abertis y La Caixa.

El pasado 13 de junio se hizo pública la memoria justificativa del cambio de gestión de los aparcamientos situados en el centro barcelonés, una amplia zona situada entre el paseo de Sant Joan, la Ciutadella, Paral.lel, paseo Marítimo y avenida de Josep Tarradellas, el área con mayor utilización de párkins subterráneos. La memoria prevé la creación de la empresa BAMSA, con un 60% de capital privado y el 40% público a través de BSM. El reparto de beneficios durante 25 años se hará de acuerdo con esos porcentajes, pero el ayuntamiento recibirá un adelanto de 100 millones de euros cuando empiece a funcionar la nueva empresa, importe que, según dicha memoria, se destinará a la construcción de vivienda social. Este destino es, oficialmente, la única justificación de la privatización de los 15 aparcamientos, objetivo un tanto extraño ya que, el paro y la dificultad para obtener hipotecas han dejado en Barcelona varios centenares de pisos de promoción oficial vacíos. Se da, además, la paradoja de que el propio ayuntamiento ha bloqueado en los últimos años la construcción de viviendas públicas, la tercera fase del Bon Pastor, por poner únicamente un ejemplo. No hay demanda para pisos desocupados construidos por la Administración, pero el gobierno municipal que preside Xavier Trias (CiU) ha decidido vender parte de su patrimonio e incrementar la oferta. Tampoco la situación financiera del ayuntamiento justifica la operación, ya que el propio alcalde ha reconocido públicamente que las arcas municipales gozan de buena salud, más si se tiene en cuenta que la Generalitat tiene una deuda reconocida con el municipio de 122 millones de euros, importe que Trias no está parece dispuesto a reclamar.

Al margen de la conveniencia, o no, de construir en estos momentos vivienda de promoción oficial, ¿es buen negocio para Barcelona la privatización de parte de sus aparcamientos públicos? Un repaso a los elementos de la operación permite deducir que o bien el responsable de la misma no es precisamente un genio de las finanzas o el objetivo no es la obtención de beneficios para la ciudad. De entrada, los 15 párkins públicos que pasarán a la nueva empresa son la joya de la corona de BSM y presentan las mejores cuentas de resultados de los 53 gestionados por esa empresa. Los 15 aparcamientos tienen una alta utilización y pueden ofrecer beneficios en torno a 325 millones de euros durante los próximos 25 años, dato calculado en plena crisis, con un descenso de la movilidad y del estacionamiento en el centro de la ciudad. Tomando esta cifra como referencia, se puede calcular que la disminución de beneficios totales que tendría BSM, o sea la ciudad, entre gestionar directamente los 26 aparcamientos o donarlos en concesión durante el periodo de 25 años será del orden de 500 millones de euros. Es pues evidente que la operación no es un negocio para Barcelona y sí puede serlo para el grupo privado que logre la gestión de esos 26 párkins. Hay que considerar, además, el impacto económico que sufrirá la empresa pública BSM que, hasta ahora, ha compensado la construcción de parkings no rentables en los barrios de Barcelona,  donde la iniciativa privada rechazaba invertir, con los beneficios obtenidos por los equipamientos que ahora se desgajarán de su control directo.

La memoria del cambio de gestión ya citada señala que la creación de la nueva empresa tiene como objetivo ofrecer una dirección única del sistema de movilidad en el centro de la ciudad, pero no parece que la única vía para conseguir ese fin sea la pérdida de patrimonio municipal, precisamente el más rentable. El ayuntamiento podría alcanzar ese objetivo asumiendo la gestión de los aparcamientos cuya concesión vence en fechas no muy lejanas: cuatro aparcamientos de SABA lo harán en el 2016, otros cuatro en el 2018 y dos en el 2020 y 2023. El contrato de  Vinci concluye en el 2023. Llama la atención que el aparcamiento de la avenida de la Catedral, probablemente el más rentable de toda Barcelona, gestionado por SABA, no se haya incluido en el listado que pasará a la nueva empresa. Esa concesión fue renovada recientemente hasta el 2041. Desde su constitución, BSM ha aplicado en sus aparcamientos un modelo de calidad que no siempre ha tenido un reflejo en las instalaciones de SABA, empresa que, a pesar de ser competencia comercial, ha tenido a lo largo de los años un trato deferente por parte de la dirección de la empresa pública y sus puertas abiertas para resolver diversos conflictos. BSM ha cuidado al extremo la arquitectura y diseño de sus instalaciones y fue la primera en instalar cajeros automáticos, el control interior de las plazas libres por el sistema de luces, la vigilancia de las instalaciones y el pago por minutos.

La sección sindical de UGT considera que la creación de la nueva empresa es “un regalo a la iniciativa privada con cargo a la ciudad” y que la concentración de  totalidad de los aparcamientos en una empresa, lejos de mejorar el sistema de movilidad en el centro de Barcelona, anulará la competencia y creará un monopolio en el sector con  autonomía para imponer tarifas. CCOO, por su parte, rechaza dejar la movilidad  en manos privadas e insiste en que la falta de competencia anulará la mejora  de la calidad del servicio. Los sindicatos consideran que la pérdida de los 15 mejores párkings es un primer paso para el despiece de las diversas áreas que gestiona BSM. Esa privatización comenzó con el que fuera servicio municipal de Pompas Fúnebres, continuará ahora con los párkins más rentables y podría seguir en un futuro más o menos próximo con el servicio de grúas y la gestión de las zonas verdes/azules de estacionamiento. BSM gestiona también dos estaciones de autobuses, el estadio olímpico, el antiguo pabellón de deportes de la calle Lleida, hoy convertido en teatro musical, y tiene participación en el Parque de Atracciones del Tibidabo.

Fuente:M. Eugenia Ibáñez
Periodista